Ñemby premió los pesebres navideños barriales

Ñemby volvió a convertirse en este diciembre en la “ciudad de los pesebres”, con la segunda edición del concurso impulsado por la Municipalidad que animó a muchas y diversas comisiones vecinales a preparar este tradicional rito navideño, muy caro a las familias paraguayas.

Intendente, concejales, y miembros del Jurado recorrieron durante varias noches los distintos pesebres presentados en los barrios de Ñemby, por las comisiones de vecinos y vecinas que participan del certamen, como «Pyapy Mbarete» del barrio Rincón; Santa Rosa y  «Las Almendras», en Pa»i Ñu; «Progresando Junttos» y Cerrito, en San Carlos, entre las 17 organizaciones vecinales participantes.

La entrega de premios se realizó este 23 de diciembre, recayendo el primer puesto para la Comisión «9 de Marzo», que se alzó con Gs. 5.000.000; el segundo lugar fue para la comisión de La Conquista, con un premio de Gs. 3.000.000; el tercer puesto recayó en la comisión «8 de Agosto», con Gs. 2.000.000.

Este Primer Concurso de Pesebres Tradicionales de Ñemby, busca la revalorización de una práctica tradicional que se repite, mayormente silenciosa, en miles de hogares del país.

En la recorrida, la comitiva municipal y el Jurado del certamen pudieron apreciar el típico pesebre paraguayo, abovedado, con paredes y techo de ramas de ka´avovei, mbokaja poty (racimos de flores de cocotero), de intenso color amarillo y agradable aroma, helechos), karaguata; y por supuesto nuestra chipa, parte inseparable de nuestra identidad nacional.

Pesebre gigante en la plaza

La Municipalidad preparó un magnífico pesebre gigante en la Plaza Fulgencio Yegros, en el centro de Ñemby, creación y diseño de Darío Martínez y su equipo.

El pesebre es una escenificación del nacimiento de Cristo con los personajes imprescindibles, como José, María y Jesús, y actores secundarios, pero importantes, como los reyes magos, los ángeles y los pastores, y con el agregado de animales, especialmente buey, asno, corderos y camellos.

La historia le atribuye a San Francisco de Asís la autoría del pesebre viviente, en 1223, en una gruta italiana de la región de Greccio. La costumbre se fue difundió luego por toda Italia y más tarde pasó al sur de Francia.

Poco a poco, los actores fueron remplazados por figuras en madera, cera, pasta de papel o cartón, porcelana, arcilla, etcétera, hasta llegar a las figuras que se utilizan en la actualidad.